Ministerio de Relaciones Exteriores

Responder adecuadamente al fenómeno migratorio –especialmente el de carácter irregular– demanda que adoptemos un enfoque integral que reconozca la multidimensionalidad y la multicausalidad de estos flujos de personas hacia el norte del continente.

Y requiere, además, que tanto los países de origen como los de destino de la migración sumemos esfuerzos para dar esa respuesta, conscientes de que es atendiendo las causas estructurales que podremos ir disminuyendo la cantidad de compatriotas que optan por esa peligrosa vía.

La integración y el trabajo conjunto entre los pueblos de nuestra región ha sido siempre una de las convicciones con las que hemos conducido nuestra política exterior, desde que llegamos al Ministerio de Relaciones Exteriores en el año 2009, y más aun a partir del mandato de nuestro presidente, Salvador Sánchez Cerén.

Nuestro Plan Quinquenal de Desarrollo 2014-2019, de hecho, apunta a potenciar a El Salvador como un país con una firme vocación integracionista y con una visión integral que genere beneficios a nuestros pueblos, por lo que buscará contribuir a que el proceso de integración latinoamericana y caribeña continúe con fuerza, con un enfoque que potencie la cooperación, la complementariedad y la solidaridad.

Este 16 de enero, El Salvador conmemora un hito que cambió el curso de su historia. Son 25 años los que se cumplen desde que, en el Castillo de Chapultepec, México, dos bandos que habían protagonizado un duro y largo conflicto interno decidieron superar sus diferencias por la vía del diálogo, callar las armas y firmar unos Acuerdos de Paz que permitieran empezar a construir un nuevo país en democracia.

Aun hoy, esos acuerdos, sin precedentes en la región latinoamericana en aquel momento, siguen siendo considerados por la comunidad internacional como un referente exitoso de resolución de conflictos a través del diálogo y la negociación. Por supuesto, no se trata de una apreciación parcial o superficial de la realidad salvadoreña y sus logros a partir de 1992, sino que es una que parte de colocar nuestros Acuerdos de Paz en su justa perspectiva.

Con los Estados Unidos de América compartimos una histórica relación de amistad y cooperación, que ha venido fortaleciéndose y consolidándose al más alto nivel; pero, además, nos unen los lazos que por años han forjado nuestros compatriotas migrantes en ese país, una comunidad trabajadora y respetuosa de la ley, que aporta no solo a la economía de la nación norteamericana, sino también a su riqueza cultural.

Por ello es natural que, ante cualquier relevo en la Casa Blanca, procuremos afianzar esos vínculos que tradicionalmente hemos sostenido, buscando profundizar el diálogo y la colaboración mutua alrededor de la amplia lista de temas que constituyen nuestra agenda bilateral.

El Salvador, sin duda, se está convirtiendo en una nación que cada vez más adquiere un notable protagonismo en el escenario internacional, por su capacidad para aportar a la región y al mundo en temas que resultan de indiscutible relevancia para sus habitantes.

2017 será precisamente un año que reflejará ese liderazgo, acercándonos aún más a la visión institucional del Ministerio de Relaciones Exteriores, la cual apunta a que seamos reconocidos internacionalmente como un país promotor del respeto a los derechos humanos, la paz, la democracia, el desarrollo económico, la integración regional, la cooperación, el diálogo y las relaciones con todos los países del mundo.

Miércoles, 07 Diciembre 2016 09:33

El país que viene

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Hace unos días, invitado por LA PRENSA GRÁFICA, participé en el foro denominado “El País que Viene”, junto a prologuistas del libro que lleva el mismo nombre, una iniciativa sumamente valiosa que recoge las perspectivas de una nueva generación de jóvenes comprometidos con El Salvador.

La reflexión que tuvimos durante el foro resulta muy atinada en la etapa que actualmente vive El Salvador, cuando nos encaminamos a conmemorar, el próximo 16 de enero, el XXV Aniversario de la firma de los Acuerdos de Paz.

La historia reciente de El Salvador ha estado llena de desafíos en la consolidación de su joven democracia y en la tarea de procurar el desarrollo para su gente.

No ha sido un camino fácil, pero el compromiso de los salvadoreños y salvadoreñas ha contribuido a que no demos marcha atrás, al igual que lo ha hecho la amistad y el apoyo de actores a los que debemos un especial reconocimiento: nuestros socios de la cooperación internacional.

Alrededor de 400 jóvenes, entre ellos artistas, otros profesionales, estudiantes universitarios, trabajadores, cristianos, librepensadores, todos provenientes de diferentes puntos de la Unión Americana, estaban congregados los pasados 3 y 4 de septiembre, en la West Adams High School de Los Ángeles, California, con un solo y potente denominador común: sus raíces salvadoreñas.

Se trataba de la III Cumbre de Juventudes Salvadoreñas en el Exterior. Y no era un encuentro para saludarse o para disfrutar del fin de semana largo por el “Labor Day”; se trataba de una jornada con mayor profundidad donde, además de intercambiar sobre temas de actualidad, pretendían lograr una mayor vinculación con nuestra querida patria, buscando formas innovadoras de ayudar a sus comunidades y mecanismos para incrementar su participación ciudadana tanto en los Estados Unidos como en El Salvador.

La dimensión de los desafíos y oportunidades regionales nos demandan un Sistema de la Integración Centroamericana (SICA) con instancias cada vez más fuertes, eficaces y eficientes.

Por esta razón, se inició a partir del mandato de los presidentes un proceso de reforma del SICA sin precedentes, el cual ya ha comenzado a dar sus frutos pero que requiere más voluntad y compromiso tanto de los países como de la institucionalidad regional para llegar a buen puerto y obtener los resultados positivos que todos esperamos.

Recientemente, la administración del presidente Salvador Sánchez Cerén ha realizado tres acciones sin precedentes relacionados al tema migratorio. Aunque dichas acciones son en diferentes campos, son coherentes con nuestro compromiso de velar por el respeto de los derechos humanos de las personas migrantes y sus familias.

Una de ellas fue lograr que 22 compatriotas en condición migratoria irregular –en su mayoría mujeres, niñas y niños pertenecientes a ocho grupos familiares- no fueran deportados de los Estados Unidos de América, sin antes agotar todos los recursos legales que estipula ese país. Dichas unidades familiares habían sido detenidas luego de los operativos que las autoridades de ese país norteamericano realizaron al inicio de este año.

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2do Catalogo Cooperación Sur-Sur

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